Que por mayo era por mayo,
del año de Nuestro Señor,
cuando los padres de la patria,
sin corbata y con pasión,
se entregaron al discurso
mitinero y pobretón,
arengando a las masas,
siempre con el mismo son,
poniendo a parir al contrario
en esta loca misión,
de llevarse el gato al agua,
que los votos, votos son.
Y de una punta a otra,
se recorren la nación.
¿En coche? ¿en bicicleta?,
nada de eso, en avión,
que gañote tiene y mucho,
uno que me sé yo,
temiéndose la debacle
que anuncian al por mayor.
Pues, la cosa está jodida,
y no les falta razón,
a quienes, más que debacle,
anuncian revolcón.
Ahora nos toca Europa,
la del euro, ¡qué ilusión!.
Y ahí están las pancartas
y banderas bi-color,
rojas y azules, creo que son,
para que nos quede claro
y no haya confusión,
que los colores dicen mucho:
quién es bueno y quién no.
Las ciudades se engalanan,
se empapelan, vive Dios,
con mensajes de esperanza
y algún que otro restirón.
Pues de todos es sabido,
que si nadie lo remedia,
esto ya está decidido
el día siete y por despecho,
aquí no vota nadie,
ni siquiera los muertos.
Pues el pueblo está cansando
de tanta mentira y engaño,
de tanto y tanto vividor,
de inseguridad en las calles,
de chulería y temor,
de ver como campan a sus anchas
el asesino y el ladrón,
de promesas incumplidas
y de darle el biberón,
a estos que,sin corbata,
como manda la tradición,
nos quieren comer el coco
con un hermoso sermón,
que nos sabemos de memoria,
pues siempre son los mismos,
los mismos siempre son,
los que quieren la poltrona,
el cochazo y distinción.
Que debe ser por algo,
eso me pregunto yo.
Y no quiero ni pensarlo,
aunque me duela el corazón,
que estos padres de la patria,
de crisis y parados,
de pildoritas y desaceleración,
van, como siempre a lo suyo,
que a lo nuestro, no.
Por eso el día siete,
es mi humilde intención,
hacerles un corte de mangas
y gritar a viva voz:
¡Que te vote tu puñetero padre!
Que yo, me apunto a la abstención.
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Gabriel Enrique Sardina Sánchez.
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