No habrá que recurrir a la tan familiar Valeriana, milagrosa ella cuando de calmar los nervios se trata, hasta que llegue la hora de recontar los escasos votos que los españoles vamos a depositar en las urnas el proximo domingo, pues de todos es sabido que, al menos que nos de un telele europeo, está cantado que la abstención, que por cierto tan solo beneficia a los pro-etarras, va ser una merecidísima bofetada de padre y muy señor mío a quienes se han ocupado de hacer la campaña electoral más indecente y calumniadora de la historia de España, incluso del mundo civilizado.
Objetivamente hay que admitir que ha habido más de uno y más de una que no han escatimado ningún tipo de injurias al contrincante, que es el deplorable estilo al que se llega cuando se le empiezan a ver las orejas al lobo. O lo que es lo mismo, que se ven más perdidos que un esquimal en el desierto. Por eso, aparte de los viajecitos en el avión mitinero, se desgañitan ante las masas enfervorecidas, en la mayoría de los casos estómagos agradecidos que, con acojonamiento por si esto o por si lo otro, se hacen ver y notar aunque no tengan ni puñetera idea de lo que están escuchando. A este tipo de fidelidades uno suele llamarle dictadura, pues ya se sabe, "o conmigo, o contra mí".
Es esta una realidad tan evidente como repugnante y, quien tenga sus lógicas dudas, que se lo pregunte a los que llevan años y años con la espada de Damocles sobre su cabeza tragándose un sapo de apurada digestión. Pero, esto es lo que hay, esto es lo que queda de aquella felíz democracia en la que, ante todo, imperaba la concordia y el deseo de respirar aires de libertad. Y es aquí donde los pro-miembros y pro-miembras de la cochambrosa política que soportamos, tienen que dar el do de pecho y no, el do de cuerpo, pues se les adivina un estreñimiento fuera de lo común, como si en el voto, aunque sea cautivo, les fuera la vida. Bueno, la vida no, pero, la buena vida sí.
Y eso se va a demostrar el 7-J, cuando en los colegios electorales la escasez de votantes (se rumorea que no se llegará al 50%) sea manifiesta aunque, como de costumbre, siempre habrá un roto para un descosido, o lo que es lo mismo, algún politicastro nos amague con infinidad de argumentos con tal de no reconocer el varapalo sufrido.
Por si las moscas, mejor abejorros, Pepiño ya augura una victoria electoral, en el último minuto y de penalty. Lo que demuestra a las claras que van a tener que trabajar lo suyo hasta el mismísimo día de reflexión ya que las encuestas no le son en nada propicias. Pero estos necios ya tienen preparado el discursito de las 10 de la noche, hora en la que suelen comparecer para hacer un balance de los resultados. A mí me gustaría preguntarles, tanto a los de un lado, como a los de otro estas simples cuestiónes: ¿Si pierde el PSOE, pierde Zapatero?, ¿Si pierde el PP, pierde Rajoy?, ¿Si pierde el PSOE no se deberían adelantar las elecciones generales?, ¿Si pierde el PP, Maríano debe de dimitir?
No se me preocupen porque las respuestas ya están preparadas y seremos testigos de que gane quien gane, pierda quien pierda, como de costumbre, aquí noooooo pasaaaaaa náaaaaaaa.
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Gabriel Enrique Sardina Sánchez.
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