¡Ay, Zapatero, Zapatero,
Zapatero, remendón!
Qué mal lo tienes que estar pasando,
tú que vás de campeón.
Ahora, y tras el fracaso,
de los gordos, digo yo,
tendrás que ir pensando
lo que, hasta ahora, creo que no:
tomarte en serio el cargo,
dejar la improvisación,
pensar en los españoles,
en los miles de parados
sumados en tu gestión,
más que miles, millones,
que no atisban solución.
Ya no se si eres un gafe,
un cenizo o un vacilón.
De lo que sí estoy seguro
que, contigo las desdichas,
se ceban con la nación,
española, se sobreentiende,
que menuda le ha caido,
de que seas tú su presidente.
¡Ay, Zapatero, Zapatero,
Zapatero, remendón!
Tú que en tus mitineras peroratas,
has reconocido sin bochorno,
que era mucho lo que te jugabas,
ahora, tras la hecatombe,
dirás, como de costumbre,
que nunca en serio hablabas.
Y, claro, ahora comprendo,
porqué Pinocho te llaman:
que no por la nariz,
es que, ¡menuda cara!
¡Ay Zapatero, Zapatero!
Esto que te ha pasado,
era un cosa cantada.
¿Que qué va a pasar ahora?,
como ya es rutina, nada.
Tu seguirás en la Moncloa,
aferrado a la butaca,
aguardando un milagro...
¿A estas alturas, aconfesata?
Tras este varapalo,
al que buscarás motivos,
que amortiguen tu bravata,
nos dirás que es una anécdota,
que España sigue siendo sociata.
Y te quedarás tan pancho,
sin darle la mínima importancia,
que, de adelantar elecciones,
ni por la cabeza se te pasa.
¡Ay Zapatero, Zapatero!
Aprénde de una vez la lección,
que la crisis y lo que no es crisis,
te ha pasado el facturón.
Y ve despertando del sueño,
como si del bello durmiente se tratara.
Claro, que no va a ser con un beso,
en todo caso, de una gran bofetada,
que las urnas son muy suyas
y te han dicho sin palabras,
que vayas preparando las maletas,
porque al pueblo ya no engañas.
Ah, y no olvides que hubo un día,
de terror y de fantasmas,
que llegaste a lo más alto,
a presidir nuestra patria,
y a convertirla en lo que es hoy,
sencillamente, Ex-paña.
|
|
Gabriel Enrique Sardina Sánchez.
|