Aparte del ya famoso plan E, que nos están refregando por la mismísima cara como si de un obsequio de los dioses se tratara cuando, como ya ha quedado patente se trata de un deber del gobierno, que bien nos la ha hincado, caigo en la cuenta que, si tiramos de la habitual estructura del abecedario, me faltan planes. Sí, el A, el B, el C y el D. El CH (como Guevara y al que vamos lanzados) lo dejamos en el banquillo, en la reserva. ¿Y donde están estos planes? Busquemos la clave.
Ya sabemos que una de las dos clínicas privadas con los que cuenta la ciudad, concretamente “Los Naranjos”, cierra el candado por escasez de liquidez. Mucho me temo que todo se debe a una nefasta gestión y al desinterés de sus actuales propietarios, a la sazón, una conocida compañía de seguros que, viéndole las orejas al lobo, se ha montado un ERE que se suma a los diarios que se plantean en esta Ex-paña sin que ninguna jerarquía incompetente ponga pega alguna precisamente por eso, incompetencia, claro está. Además, cuarenta parados más, como cuarenta menos, no le van a quitar el sueño a nadie. Este es el pan nuestro de cada día y así nos está luciendo el pelo. ¡Qué poca vergüenza, Dios mío! ¡Y lo que nos queda por ver!
Es en este punto donde entran en acción los planes antes citados que, mucho me temo, deben de estar muy bien guardados en la caja fuerte de Moncloa y que se están llevando a cabo por lo bajini y sin darle la mínima publicidad. Como es de suponer no les interesa a pesar del sobrehumano esfuerzo que les ha costando sacarlos de la chistera, como todo lo demás. Pero uno, dentro de su humilde intuición periodística y con sumo placer, va a intentar explicarles someramente cada uno de ellos:
Plan A: A la puta calle.
Plan B: Buscarse la vida.
Plan C: Comer lo justo.
Plan D: De puto culo.
No creo que hagan falta más comentarios, aún así, por si les ha quedado alguna duda pongamos un agudo ejemplo:
El trabajador acude a su trabajo. En la puerta le esperan sus representantes sindicales, que ya se han buscado un buen chollo para seguir viviendo del cuento y le comentan que se ha llegado a un acuerdo con la empresa y que esto es lo que hay. (Plan A)
A continuación, el pobre hombre va al Sexpe y, con una amabilidad desbordante, le hacen firmar una montonera de papelotes y le recomiendan que no se duerma en los laureles porque hay que levantar el país. (Plan B)
En vista del sueldazo que percibe tras largos años de cotización, (subsidio le dicen, de mal subsistir solamente) le dice a la parienta que hay que reducir las visitas al “carrefú” y, de ahora en adelante, plato único. (Plan C)
El hombre empieza a devorar ofertas de empleo e incluso le hacen alguna entrevista que siempre termina igual: ¡Con esa edad! (Plan D)
Bueno, esclarecido queda.
- ¿Así?, ¿con tan poco futuro?
- No, para eso hay otro plan.
- ¿Otro?
- Sí, el Plan Q
- ¿El Q?
- Que te aguantes.
- Jo, que cruel ¿Y cuando se acabe el paro?
- Bueno, en ese caso, al Ministro de Trabajo se le ha ocurrido una genialidad.
- ¿Otro Plan?, ¿y como se llama?
- PSOE, es decir: Por Saber Obedecer: Enchufado.
- Joé, que tío más listo.
- ¡Digo! Más que el hambre.
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Gabriel Enrique Sardina Sánchez.
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