Por: Pilar García de Pruneda Trevijano.
Es un tópico extendido el de las elecciones del 14 de abril de 1936. Las elecciones fueron el 12. Otra cosa es que se proclamara el 14, ante el triunfo aplastante en las grandes ciudades, Madrid y Barcelona. No fue un referendum, sino unas elecciones municipales en el que el pueblo se decantó por la monarquía, si se tiene en cuenta el total de los votos de España; luego más despacio eso de que fue una república legalmente constituida y elegida por el pueblo,sino proclamada.
Que Alfonso XIII fuera popular en España, es otra cuestión. Pudo hacerlo mejor y no supo, o no quiso. Llegó al trono en una situación convulsa después de una etapa, sobre todo la segunda mitad del s.XIX, en que la monarquía pasó a ser algo cuestionada. La revolución de 1868, o sea, "la Gloriosa", promovida en gran parte por militares de izquierdas, la primera República, Amadeo de Saboya, la restauración borbónica en la persona de un rey que murió dejando un hijo póstumo, la regencia de María Cristina... y la pérdida de Filipinas y Cuba, demasiados acontecimientos en muy poco tiempo hacían poco fácil la labor del Rey.
Digamos, es opinión personal, que su primer error fue el envío de reservistas a Africa en 1910. Suponía dejar a muchas familias sin su único sustento y, en caso de morir en Africa o volver inútiles para trabajar, pensiones ridículas por viudedad o invalidez. En Barcelona,los anarquistas aprovecharon que el Pisuerga pasa por Valladolid para desatar una violenta andanada contra la Iglesia, profanando las sepulturas de los conventos y exponiendo a las momias en la calle, lo que se ha llamado la Semana Trágica de Barcelona. La Iglesia era la enemiga natural de un pueblo, por otra parte analfabeto y con muy pocos recursos económicos. Por otra parte, España no se había recuperado aún de las campañas de Ultramar, de las que en 1910 sólo la separaban doce años.
Y seguimos con Africa. Su empecinamiento en conservar lo que quedaba, después del desastre del 98, tuvo para Alfonso XIII consecuencias desastrosas. La canción "Allá por tierra del moro..." es tan demagógica como algunas obras de teatro de Lope de Vega, verbi gratia Fuente Ovejuna, apoyo descarado a la monarquía. Con la canción de marras se intentaba convencer al pueblo de que había que combatir en Africa. El temible Ab del Krim hizo lo que se esperaba de él:torturas espantosas y no menos espantosas vejaciones de los cadáveres. Hasta entonces Alfonso XIII, con la connivencia del general Silvestre, jefe de las tropas de Africa había hecho oídos sordos a las advertencias acerca de una situación insostenible y se mantuvo indiferente ante el riesgo que corrían los soldados. El expediente Picasso implicaba de forma muy directa a Silvestre y salpicaba a la corona, luego había que buscar una solución in extremis: la dictadura de Primo de Rivera, que tampoco solucionó nada, después la de Berenguer, hasta llegar a la fecha señalada.
Aunque en las elecciones de 1931 triunfara la opción monárquica, en recuento de votos, quizá por miedo a algo peor, inercia, conservadurismo, el ambiente en España era proclive a la república, y no sólo desde la izquierda. En 1912, la sublevación de Jaca, que tuvo por breve espacio de tiempo un ayuntamiento republicano, es buen ejemplo de ello. Pasar por las armas a Galán y García Hernández, sirvió de poco como escarmiento. En septiembre de 1930, el pacto de San Sebastián, en el que también participó la derecha de forma activa, dejaba patente la poca simpatía de que gozaba Alfonso XIII.
España arrastra la historia constitucional más azarosa del mundo civilizado. Es fácil rastrear las distintas constituciones desde 1812 hasta la última, de 1978, que de momento está durando mucho; y es de esperar que dure mucho más.